La felicidad es la clave para vivir más: No cura, pero alarga la vida
FUENTE: TERRA/ACTUALIDAD/CIENCIA. 18-08-08
"La
felicidad no
cura, pero la
felicidad
protege de las
enfermedades",
según un estudio
que será
publicado el
próximo mes,
donde
científicos
holandeses
concluyen que
ser feliz puede
asegurar la
longevidad.
El profesor Ruut Veenhoven, de la Universidad Erasmo de Rotterdam, afirma que para vivir mejor, ser feliz es tan eficaz como dejar de fumar, puesto que la felicidad es susceptible de alargar la vida entre 7,5 y 10 años.
Este estudio, realizado a partir de unos 30 informes de diferentes países, se suma a otras investigaciones, especialmente económicas, que intentan comprender lo que nos hace felices, y por qué las riquezas materiales no conllevan la felicidad. Se crea así un nuevo ámbito en la investigación que algunos economistas llaman "hedónico".
"Esto permite a
los economistas
pensar en el
concepto de
'vida' en
términos más
complejos. Es
hora de acabar
con la pregunta
de '¿qué
compró?' y
empezar por
'¿vive usted
bien?'",
escribió Bill
McKibben, en un
libro publicado
en 2007, 'Deep
Economy: The
Wealth of
Communities and
the Durable
Future'
('Economía
profunda: la
riqueza de las
comunidades y el
futuro
sostenible').
Según esta
corriente de
economistas, a
partir de un
poder
adquisitivo de
10.000 dólares
(6.700 euros)
anuales, el
aporte en
"cantidad de
felicidad" de
las condiciones
materiales crece
mucho menos. La
felicidad se
nutre entonces
de otras
circunstancias
como la
amistad, la
pertenencia a
una comunidad,
la libertad, la
democracia o las
instituciones
equitativas y
eficaces.
En el estudio de
Ruut Veenhoven,
publicado en el
Journal of
Happiness
Studies (Revista
de los estudios
sobre la
felicidad), una
publicación
multidisciplinar
que existe desde
2000, el
investigador se
pregunta si el
buen humor tiene
un impacto en la
esperanza de
vida. El
resultado tiene
matices. En
general, "la
felicidad no
retarda la hora
de la muerte"
en los enfermos,
pero protege de
las enfermedades
a las personas
que tienen buena
salud. Así pues,
indirectamente,
un estado de
ánimo feliz
aumenta los años
de vida.
La razón no está
clara, pero una
cosa es segura,
explica el
científico,
sociólogo de
formación: la
gente feliz
tiene tendencia
a vigilar su
peso y los
síntomas de las
enfermedades, a
fumar menos y a
beber menos
alcohol.
Normalmente son
personas más
dinámicas, más
abiertas al
mundo,
confiadas, y con
más relaciones
sociales.
"Un estado de
tristeza crónica
crea una
reacción del
tipo 'combate o
huida' ('fight
or flight'), y
este tipo de
reacción es
conocida por
generar, a largo
plazo, efectos
negativos como
una tensión
arterial alta y
bajas defensas
inmunitarias",
escribe.
Las
investigaciones
sobre la
felicidad son
muy reducidas:
existen
actualmente muy
pocos estudios
sobre el impacto
del medio
profesional, las
condiciones de
la vivienda o la
escolaridad.
Tampoco existe
un sistema "de
consejos o de
asistencia para
conseguir una
vida mejor",
como destaca
Veenhoven, que
concluye: "Es
una sorprendente
falta del
mercado, dada la
cantidad de
gente que tiene
el sentimiento
de que podría
ser más feliz".