Ceguera perpetua
FUENTE: EL IDEAL/EDITORIAL. 17-08-08
El último
comunicado de
ETA refleja el
intento de los
terroristas de
volver a hacerse
presentes en
medio del
acorralamiento
policial y
judicial que
soportan,
plasmado en la
reciente
desarticulación
del 'complejo
Vizcaya'. Para
ello han
recurrido de
nuevo a la
coacción impresa
y a un delirante
lenguaje
exculpatorio a
fin de cerrar
filas en torno a
una violencia
capaz aún de
hacer daño, pero
cada vez más
debilitada. El
pronunciamiento
de la banda
etarra no deja
ni un resquicio
de duda sobre
cuáles siguen
siendo sus
intenciones, que
no son otras que
las que
proseguir con
los atentados
contra una
legalidad que
tilda de
'extranjera'
obviando que es
la misma que
viene
respaldando la
inmensa mayoría
de los vascos y
la única que
ampara sus
derechos como
ciudadanos.
Perpetuados en
sus ciegas
ensoñaciones,
los terroristas
se permiten
endosar a las
fuerzas de
seguridad las
consecuencias
del artefacto
colocado contra
las
instalaciones de
'El Correo' en
Zamudio, en un
ejercicio de
escapismo
particularmente
despreciable
cuando toda la
responsabilidad
corresponde de
modo exclusivo,
como si fuera
preciso
recordarlo, a
quienes hicieron
estallar la
bomba amenazando
la vida y la
seguridad de 50
trabajadores.
Junto a ello,
ETA trata de
justificar con
argumentos
igualmente
disparatados los
tres atentados
perpetrados
contra empresas
vinculadas a las
obras del Tren
de Alta
Velocidad. Su
bárbaro
menosprecio
reitera la
amenaza contra
una
infraestructura
esencial que
debería llevar a
quienes
discrepan del
trazado,
especialmente
dentro del
propio Gobierno
vasco, a modular
el cariz de su
oposición al
mismo.
Una vez más, el
fanatismo etarra
interpela al
conjunto de la
sociedad a
sentirse
concernida por
la intimidación
que los
terroristas
pretenden
ejercer sobre
los legítimos
representantes
de la
ciudadanía,
sobre aquellos
que garantizan
la libertad de
expresión frente
a la mordaza de
la violencia y
sobre los
empresarios que
coadyuvan al
desarrollo de
Euskadi
sobreponiéndose
a la sombra
coactiva de
quienes atentan
y matan. En este
sentido, las
renuencias del
Ejecutivo de
Ibarretxe a
admitir que el
proyecto de la
Alta Velocidad
se ha convertido
en objetivo
prioritario para
ETA suponen un
lamentable
desistimiento en
la
imprescindible
deslegitimación
política y
social que exige
el final
definitivo de la
banda
terrorista.