CABO DE GATA. Una forma diferente de turismo
FUENTE: SUR.ES/PABLO ARANDA. 16-08-08
RUTAS DE IDA Y VUELTA Almería alberga uno de los espacios protegidos más importantes del Mediterráneo.
| A veces el turista (aceptémoslo: lo somos) quiere ser menos turista, o hacer un tipo de turismo diferente, dar media vuelta en la orilla de una playa fantástica y no encontrarse con una urbanización intimidadora, con un masajista que le tiende una fotocopia con la tabla de precios, con el muchacho de los hidropedales gritando a unos niños que la media hora pasó hace media hora, con el de las hamacas que nos trae la vuelta, con siete jóvenes musculosos que intimidan más que la urbanización y nos dan el tercer balonazo, con esa señora de voz chillona pregonando el nombre de uno de sus nietos, nombre que no reproducimos porque seguro que nombramos al hijo de algún amigo, en fin, a veces puede suceder que queramos quitarnos de en medio y sentir que nos situamos en mitad del desierto y que ese desierto de nuestros sueños tiene playas que no sean espejismos, pueblos pequeños de casas de una sola planta con fachadas redondeadas a golpe de cal, con caminos que terminan en otra playa, con playas desde donde nadar a una cala a la que sólo se llega por mar, con senderos que bordean acantilados, con fondos marinos para no quitarnos las gafas de bucear en una semana, con un ritmo leeeento. Entonces, nuestro destino es el Cabo de Gata. Lo ideal: como siempre, dejar que pase agosto. |
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COSTA. Vista desde un mirador de la Isleta del Moro, un lugar muy frecuentado por los aficionados al buceo. / CARLOS BARBA. EFE |
El Cabo de
Gata
En Almería
nos encontramos
con uno de los
espacios
protegidos
marítimo
terrestres con
mayor superficie
e importancia
del Mediterráneo
occidental. De
origen volcánico
y de clima
desértico, el
contraste del
azul del mar con
la piedra oscura
o con el oro
encendido de las
montañas, unidos
a la falta de
construcción
agresiva, a las
playas
protegidas por
acantilados y al
ambiente
relajado
convierten este
lugar en un
destino
apasionante. El
Cabo es el punto
más oriental del
golfo de
Almería, y da
nombre al Parque
Natural Cabo de
Gata-Níjar, pues
está situado en
el término
municipal de
Níjar. Merece la
pena llegar al
cabo, subir las
rocas y ver
desde arriba los
arrecifes de las
Sirenas, esos
islotes que
rodean el Cabo y
se adentran en
el mar. Luego
bajamos las
rocas, pues ya
hemos cumplido,
y a la playa,
leche, que es lo
que buscábamos.
San José
En cualquier
costa, San José
no pasaría de
ser un pueblo
que ha
desarrollado con
más o menos
timidez un
turismo
alternativo,
amante de la
calma y de los
deportes
acuáticos, pero
en el marco del
Cabo de Gata,
San José es una
señora capital,
una antigua
aldea de
pescadores que
vive hoy volcada
hacia el
turismo, con una
playa en el
centro del
pueblo que
cuenta con
duchas (algo
inusual en todo
el parque
natural), un
puerto
deportivo,
varios hoteles
(algo también
inusual) aunque
de baja altura,
y un puñado de
bares y
restaurantes.
Desde San José
se accede por
camino de tierra
-perfectamente
apto para
coches- hasta
dos de las
playas más
famosas: la de
Genoveses (de
las más grandes
del parque,
rodeada de
dunas, una playa
que impresionará
a todos), y la
del Mónsul, con
una gran roca en
medio. Dos
playas salvajes,
pero menos
salvajes, pues
no es complicado
llegar a ellas
en coche.
Las Negras
Pero ya que
buscamos ese
otro turismo,
busquémoslo del
todo. Sigamos
las
indicaciones,
perdámonos,
preguntemos y
lleguemos a Las
Negras. Las
Negras es un
conjunto de
casas cúbicas
cuya calle
principal
termina en una
playa de arena
oscura y
piedras, sin
duda no es la
mejor playa de
la zona, pero
sentarse al
atardecer entre
las barcas de
los pescadores,
y la posibilidad
de hacer
excursiones a
otras playas
estupendas, nos
hace sentir que
éste era el
destino soñado.
Para los menos
previsores (o
rácanos, o muy
perjudicados por
el euríbor)
contamos con el
minisupermercado
(vaya
contradicción)
de Cacho, que a
lo mejor es
quien nos ha
alquilado el
apartamento,
pues todo el
mundo alquila
alguno, a pie de
playa, o
'alejado' de la
playa un máximo
de cien metros
(es que nos
salimos de Las
Negras) donde
cocinarnos algo
si la jornada ha
sido intensa y
no nos apetece
ni salir a
cenar, algo que
no se lo cree
nadie, por
favor, tomemos
un pescado de la
zona, unas
tapas,
deambulemos un
poco arrullados
por el rugido
del mar, pero a
la cama pronto
porque al día
siguiente
podemos ir a la
cala de San
Pedro, una
caminata con el
premio de la
primera vista de
la cala desde
arriba, una
bahía de cuento
que encanta a
los últimos
hippies (o
penúltimos, yo
qué sé).
Podríamos seguir
caminando y
encontrar otras
calas, donde los
pocos bañistas
suelen
prescindir del
textil, si les
imitamos hay que
hacerlo con
cuidado: usemos
crema
protectora, que
luego se nos
quema el culete
y no podemos
salir a tomarnos
ese pescado
(bueno, sí
podemos pero de
pie).
Rodalquilar
También
puede ser que
busquemos más
calma aún, menos
casas, más
orden, en ese
caso en el
camino de San
José a Las
Negras
desviémonos
hacia
Rodalquilar. El
conjunto de
casas de
arquitectura
mediterránea
(nos referimos a
la arquitectura
mediterránea
bonita, no la
hortera) con un
toque colonial
se encuentra muy
cerca de una
antigua mina de
oro a la que
podemos
acercarnos; de
día impresiona,
de noche da
susto y se
acuerda uno de
la película
'Tres días', con
Eduard Fernández
que era un tío
malísimo.
Para comer no
hay mucha
variedad pero sí
suficiente, y
además ningún
sitio está
realmente lejos,
así que podemos
acercarnos a la
Isleta del Moro,
por ejemplo, y
tomarnos ese
pescado del
lugar en el
pequeño
embarcadero que
dicen que era
frecuentado por
árabes y piratas
(y piratas
árabes, que no
todos los árabes
eran buenos, ni
tampoco todos
los piratas eran
malos), hoy este
peñón metido en
el mar, esta
belleza, es uno
de los centros
de buceo.
Si hemos ido de
día a la Isleta
del Moro,
acerquémonos a
Los Escullos,
con sus rocas
que parecen las
gárgolas de
Notre-Dame, su
playa y su
castillo de San
Felipe.
Siguiendo otro
camino de tierra
desde
Rodalquilar
durante tres
kilómetros
llegamos a El
Playazo, una
playa de arena
fina y palmeras
que refleja toda
la belleza de
África, digo del
desierto de
Almería, es una
de las playas
que aparece en
las postales del
parque natural.
En Rodalquilar,
además, está la
única oficina de
información
turística que
abre todo el
año. Que lo
disfruten.
