El Gobierno no está dispuesto a pagar 100 millones por el Algarrobico
Azata no entiende la postura del equipo de Elena Espinosa.
Nuevo revés para Azata en el asunto del Algarrobico. Si ayer la
empresa se
mostraba
dispuesta a
olvidarse del
hotel mediante
el pago de los
100 millones en
los que dos
tasadoras
independientes
valoraron el
conjunto
construido, hoy
la situación es
bien distinta.
El Ministerio de
Medio Ambiente
no estaría
dispuesto a
pagar esta
cantidad sino
una inferior,
aún sin
concretar, como
justiprecio, y
mantiene que no
se ha llegado a
acuerdo alguno
con la empresa
en este sentido.
Mientras, Azata
sigue
manteniendo su
oferta para que
el complejo
pueda ser una
realidad, y
espera que no se
esté provocando
"dilación" en su
caso, tras dos
años y medio de
espera.
Además, el
Ministerio
mantiene que no
se han producido
reuniones desde
las últimas
elecciones, y en
concreto con el
actual equipo de
la ministra
Elena Espinosa,
que "jamás de su
toma de
posesión" se ha
encontrado con
Azata, aunque
exista la
"intención y
voluntad" de
hacerlo tras el
verano, si
procede. Otro
punto que deja
claro Medio
Ambiente es que
no existe
acuerdo, "si
cuatro días
antes de las
elecciones se
habría asumido,
hecho público y
oficial, si no
se ha hecho es
porque no existe
¿por qué dice
esto ahora la
empresa?"
afirman desde el
Ministerio, que
asegura que
habrá una nueva
tasación
oficial, aunque
no confirma si
se tendrán en
cuenta las
anteriores.
Sin embargo,
para Antonio
Baena, portavoz
de Azata en este
caso, lo único
claro es que "no
entendemos la
postura del
Ministerio", a
la vez que
prefiere "no
pensar que se
esté provocando
dilación" con el
Algarrobico.
Baena recuerda
que hace unos
meses se envió
una carta al
presidente
andaluz Manuel
Chaves, en la
que se ofrecía
la posibilidad
de seguir
adelante si se
permitía, en
razón a los
empleos y
riqueza que se
pueden crear.
También afirma
que lo único que
puede pasar es
que "el hotel
siga
envejeciendo y
llegue a una
situación
irrecuperable,
con lo que no
sólo habría que
pagar el
justiprecio del
hotel sino
también los
daños y
perjuicios.
Es claro en
todos los
sentidos, para
él, cuatro días
antes de las
elecciones si se
llegó a un
acuerdo con la
ministra
Narbona, gracias
a la tasación
realizada por
los técnicos de
dos auditoras
externas, que
"midieron cada
una de las
unidades" que
componen el
hotel, que
fueron
"contratadas y
pagadas" por el
propio
Ministerio. Fue,
según Baena, a
través de esos
informes a
través de los
que los técnicos
de la
Administración y
la empresa
llegaron a un
justiprecio "que
no es de 100
millones pero si
muy cercano",
cifra de la que
ha hablado Azata
en estos días.
"Ahora a los
nuevos
responsables les
parece caro.
Claro que es
caro, todos los
precios han
subido en los
últimos años"
pero se está
hablando de un
justiprecio "que
pagan todos los
particulares, y
que debe pasar
por Hacienda y
la auditoría de
los Tribunales
de Cuentas", por
lo que Baena
considera que se
ha sido
totalmente
estricto en este
sentido.
El hotel hace
además de
"tapón" al resto
del proyecto,
que contemplaba
hasta 7 hoteles,
y se tenía en
cuenta en el
Plan Turístico
de Carboneras y
en el Plan de
Desarrollo
Sostenible del
Cabo de Gata, y
que está parado
hasta que se
termine,
derrumbando o
no, la cuestión
de esta
instalación.
Baena dice que
fue este
proyecto global
el que valió la
venta de
terrenos de la
Junta a Azata,
los permisos y
las subvenciones
que hay
comprometidas,
pero que han
pasado 4 años de
los 7 en los que
debe
desarrollarse el
Plan de
Desarrollo
Sostenible, y
que, de seguir
así, dentro de
tres años será
"un fracaso
concreto".
Por otro lado,
se pregunta como
es posible que
el Parque
Natural de Cabo
de Gata-Níjar,
con los recursos
que posee, sea
sin embargo sólo
el cuarto por
ingresos en
turismo de
Andalucía,
"malogrando al
Parque, que
aparte de pulmón
y reserva
natural debe dar
de comer a la
zona, pero sus
exiguos
visitantes salen
corriendo porque
no tienen ni
donde dormir".