La polémica construcción de más de
cuatrocientas viviendas en los
acantilados de Aguadulce, en Almería, se
ha paralizado, aunque la zona donde se
iban a hacer las obras está vallada y se
ha convertido en un vertedero. Sin
llegar a ponerse un solo ladrillo el
daño paisajístico está hecho, aunque es
recuperable.
Es lo que se pide desde el grupo
municipal INDAPA que encabeza la
plataforma de defensa de los
acantilados. Exigen que se deje el
entorno como estaban, aunque de momento
la zona está convertida en una
escombrera protegida con una valla que
ocupa el arcén de la carretera.
La plataforma ganó un contencioso
pidiendo la revisión del proyecto de
urbanización pero el ayuntamiento de
Roquetas recurrió al Tribunal Superior
de Justicia de Andalucía.
Hay un segundo recurso interpuesto de la
plataforma y otro de la Junta de
Andalucía. Desde la plataforma de
Aguadulce insisten en que es el único
caso en Andalucía de construcción
destruyendo un acantilado.