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CONSTRUCCIÓN DE REPRESAS EN LOS RÍOS DE LA PATAGONIA: UN NEGOCIO DE ENERGÍA SUCIA
Allí se puede tomar una embarcación y viajar seis horas por el lago O’Higgins, el lago más profundo de Sudamérica. Primero se debe navegar a lo largo de todo el brazo del lago que se encuentra dividido por el límite entre Chile y Argentina. Luego se gira hacia el norte para seguir hasta el final de otro brazo del inmenso lago. Allí se encuentra la fuente de los rápidos del río Pascua. El río literalmente emerge del lago O’Higgins en una serie de rápidos y cascadas de clase -6+, que lo convierten en uno de los ríos más correntosos y feroces del planeta. Desde el lago O’Higgins, el río avanza en su agitado camino a través de un laberinto de cañones que durante cientos de años han entregado al Pascua el agua pura y fresca proveniente de los glaciares y las escarpadas cumbres de nieves eternas de los dos campos de hielos más grandes de la Tierra, con la excepción de la Antártica y de Groenlandia.
Energía limpia, negocio sucio El consorcio, conocido como “HidroAysén”, espera que las “reservas de agua” creadas por las represas generen abundante electricidad para las ciudades más grandes y la creciente industria minera de Chile. HidroAysén pertenece a los dos productores de pulpa de papel y madera más grandes de Chile, el grupo Matte y el grupo Angelini, y también a dos de las más grandes compañías de servicios públicos de Europa, la firma italiana Enel y la firma española Acciona. Estos buscadores globales de lucro también quieren construir dos mega represas en el pintoresco río Baker, localizado al norte del Pascua. El Baker recién comienza a sustentar empresas locales de turismo que serían prácticamente eliminadas por la construcción de las represas. Peor aún, de acuerdo a los planes de HidroAysén, toda la electricidad generada por los ríos Baker y Pascua sería enviada al norte a través de 1.500 millas de líneas de transmisión, cuya construcción requeriría una de las deforestaciones más extensas del mundo y dejaría una monstruosa cicatriz en los antiguos bosques lluviosos templados. El objetivo es suministrar electricidad a la creciente industria y a las grandes ciudades de Chile. Los costos estimados para las represas y las líneas de transmisión en conjunto superan los cuatro millones de dólares. El grupo Matte, el defensor y propietario más comunicativo de HidroAysén, sostiene que sus planes proveerán energía “limpia” a Chile. Pero sucede que la definición de “limpio” del grupo Matte ignora los muchos y contaminantes impactos de índole social y ambiental de las represas y de las líneas de transmisión propuestas. Estos incluyen una multitud de familias desplazadas, la destrucción de formas de vida tradicionales como la agricultura y la ganadería, la ruina del turismo local y la desaparición de los bosques. Solamente las líneas de transmisión requerirían la tala de miles de hectáreas de bosques que no se encuentran más que en la Patagonia, la división de muchas comunidades chilenas y el daño irreversible a varios parques nacionales, entre los que se incluyen algunos de los parques más hermosos de la Tierra, como el Parque Nacional Hornopirén y el Parque Nacional Corcovado. Las víctimas de estas represas incluirían a especies en crítico peligro de extinción, como el huemul, del que hoy sobreviven sólo 3.000 ejemplares.
Elección de la Patagonia sobre el lucro privado A nivel internacional, cientos de activistas se han unido a la campaña mediante el envío de cartas personales a Eliodoro Matte (líder del grupo Matte) o con acciones en línea en contra de Home Depot (el mayor cliente del grupo Matte de productos derivados de la madera). Además, ellos han iniciado un esfuerzo para exigir que la compañía italiana Enel, la parte interesada más grande, renuncie a sus intereses en HidroAysén. Y como resultó que los jubilados canadienses son dueños de la compañía chilena que desea talar una franja de 1.500 millas de longitud para las líneas de transmisión, el poderoso Consejo de Canadienses ha llamado también a las partes interesadas a apoyar el plan concebido en contra de HidroAysén. International Rivers lanzó oficialmente su Campaña de la Patagonia el pasado 11 de marzo en el Décimo Primer Día Anual de Acción por los Ríos. Las tácticas de presión iniciadas ese día en contra del grupo Matte, Enel, además de Home Depot y otros 49 clientes importantes de los Estados Unidos del grupo Matte han motivado una tendencia distinta en la cobertura internacional de los medios de comunicación. Después del 14 de marzo, el periódico UK Guardian publicó un artículo destacado sobre la controversia de las represas de la Patagonia. En abril, The New York Times publicó una editorial directa en la que recomendaba a “los dueños internacionales de los derechos de las aguas de los ríos” donde se construirían las represas que reconsideren el proyecto de HidroAysén. También en abril, el San Francisco Chronicle y el Boston Globe publicaron extensos y notables artículos sobre la belleza natural y las especies amenazadas por las represas propuestas en los ríos Baker y Pascua de la Patagonia chilena. Los residentes locales temen que las represas en los ríos Baker y Pascua sean sólo el comienzo. “Ellos [los residentes locales] saben que si las líneas de transmisión eléctrica son construidas en el proyecto de los ríos Baker y Pascua, se favorecerá la construcción de represas en todos nuestros ríos”, indica Peter Hartmann, vocero para la Coalición Ciudadana por Aysén Reserva de Vida (en honor a “Aysén”, el nombre abreviado de la Décimo Primera Región de Chile donde los ríos Baker y Pascua se localizan). “Hace unos años se inició un proceso para convertir esta zona, considerada una reserva para la vida tanto en Chile como en el extranjero, en una fuente de electricidad para el país”, indica Hartmann. El río Pascua, como gran parte de la región de la Patagonia, sustenta una red única de vida. Muchos de los animales han tenido tan poco contacto con los humanos que todavía no han aprendido a temerlos. Lo remoto y accidentado del río protegen un santuario de belleza natural intacta que no se encuentra en otro lugar del planeta. Con la excepción de exploradores intrépidos y escasos, los seres humanos nunca han sido parte de esta red. La temible fuerza del Pascua literalmente rechaza a los seres humanos, y las generaciones anteriores lo entendieron así y dejaron el río en paz. Un movimiento en rápido crecimiento de activistas-ciudadanos cree que cualquier desarrollo energético que destruya la poca naturaleza que queda en la Tierra, como la que se encuentra en la Patagonia, es energía “sucia”. Este movimiento, con el apoyo de International Rivers a través de la Campaña de la Patagonia, busca mantener la Patagonia libre de la energía sucia de las represas desde donde enormes compañías, como el grupo Matte y Enel, esperan obtener utilidades. La energía limpia de verdad, como la que proviene del sol, del viento, las mareas y del calor subterráneo, todas abundantes en Chile, puede satisfacer las necesidades humanas mientras los ríos de la Patagonia fluyen libremente por cañones, como lo han hecho por milenios.
Versión original: Damming Patagonia’s Rivers: A
Dirty Energy Business Aaron Sanger es director de la campaña de la Patagonia de International Rivers Network y analista del Programa de las Américas (www.ircamericas.org) del Centro para la Política Internacional (CIP). Trabajó previamente para ForestEthics y fue fundador de la Campaña por el Bosque Nativo Chileno.
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