Los Verdes consideran el desarrollo de la energía nuclear como algo fuera de siglo

Fuente: Los Verdes de Andalucía. 29-03-08

Los Verdes critican fuertemente a los gobiernos británico y francés por su reciente impulso al desarrollo de la energía nuclear. Se trata de una tecnología insegura, cara y no universalizable. Para los ecologistas reabrir el debate nuclear es “ruin”, porque ya se saben cuáles son las respuestas frente al cambio climático, y la carta nuclear es la última excusa de quienes no quieren actuar.

Andrés Sánchez, portavoz de Los Verdes en Andalucía, expresa su completo rechazo a las declaraciones francobritánicas para desarrollar la energía nuclear: “no busquen la explicación en nuevos hechos, avances o realidades, sino en la vuelta de viejos intereses”. Para Sánchez “Francia y el Reino Unido han perdido la carrera del desarrollo de las tecnologías de las energías renovables, frente a Alemania y Estados Unidos, y de la eficiencia energética frente a Japón. La carta nuclear es la carta de los perdedores de la revolución energética que estamos viviendo”.

El negocio es evidente: el proyecto emblemático de la pretendida rentrée de las nucleares (el reactor Olkiluoto-3, en Finlandia) hace aguas por todos los frentes. En sólo dos años se han incrementan los costes sobre lo presupuestado en 1.500 millones de euros, hasta los 4.000, es decir, un 60% de “gastos imprevistos”… y aún faltan (según los planes, que se van retrasando) cuatro años para su terminación. Estos costes evidentemente no se recortan del margen de beneficio, sino que supone más negocio (y beneficio) para la empresa pública francesa responsable de la construcción, AREVA. Y lo que es más grave: la seguridad está en entredicho, pues ya se han detectado más de 1.000 defectos y desviaciones de calidad en las obras realizadas. A Finlandia no le ha producido aún un solo kilowatio-hora, pero el gobierno francés ha conseguido un beneficio extraordinario (por ahora) de 1.500 millones de euros. Es decir: el MW de potencia supone (en nucleares) una inversión de más de 2,5 mi! llones de euros; en eólica, uno de los últimos proyectos desarrollados en Andalucía (El Marquesado en Granada) ha supuesto una inversión por MW de 1,2 millones de euros, según Iberdrola. Y este parque eólico ya está generando electricidad, mientras que a la nuclear finlandesa aún le quedan varios años de “imprevistos”.

La industria nuclear no es ajena al incremento de precios de los recursos energéticos: en 2000, el barril de petróleo llegó a costar 17$ (su menor valor en décadas), y hoy supera los 100$. Su precio se ha multiplicado por 6, un crecimiento calificado como “brutal” y que está provocando una fuerte tensión inflacionaria; ¿cómo habría de calificarse entonces la evolución del uranio? Porque entre 2000 y marzo de 2008 se ha multiplicado por 12 (de 7 dólares la libra a más de 85). Para Sánchez, “más importante que el impacto económico es lo que una evolución como estas demuestran: en una economía de mercado, el aumento de precios es indicativo de escasez”, aunque un 12% del uranio consumido procede del desmantelamiento de misiles. Y la dependencia española de la importación de uranio es total tras el cierre de Saelices (Salamanca) en 2001, por su escasa rentabilidad: antes de 2000 las importaciones eran del 80%; hoy es del 100% (fundamentalmente de Níger).

Sánchez recuerda que la proliferación nuclear no acabó por Chernobyl, sino diez años antes por falta de rentabilidad (además de por la creciente conciencia ciudadana). Sólo los intereses militares ha justificado los desarrollos posteriores, y más recientemente han visto en la crisis de los combustibles fósiles la oportunidad de volver a hacer negocio.

La industria nuclear sigue sin responder a qué hacer con los residuos (de hecho el gobierno no ha podido encontrar un solo municipio que acepte la instalación del Almacén Centralizado Temporal de residuos nucleares de alta actividad, donde serán depositados sin que se pueda hacer mucho más por ello). Y algunos argumentos de los pronucleares, como la transmutación, está más cerca de la alquimia o de la metafísica que de la física.

Frente a esta realidad, las renovables ofrecen un impacto ambiental prácticamente nulo, precio cero en la materia prima (viento o sol), flexibilidad y rapidez (en España se instalan al año más MW de energía eólica que la potencia del megaproyecto finlandés). Son tecnologías además universalizables: “Naciones Unidas no pone objeciones a que Irán desarrolle la energía eólica”, ironiza Sánchez, y cada vez más baratas. Y Andalucía y España tienen más oportunidades, en términos empresariales, en el ámbito de las renovables (Isofotón, Abengoa o Acciona Renovables) que en la nuclear, donde “que España apostara por ello sería trabajar para el inglés, o mejor dicho, para el francés”.

Los Verdes creen que el nuevo gobierno de Zapatero debe despejar totalmente la incertidumbre de la pasada legislatura, comprometerse (como Alemania o Suecia) a definir un calendario de cierre de las nucleares, y empezar por Garoña, que tiene que finalizar su actividad el año que viene.

“El cambio climático ya sabemos cómo evitarlo: menos consumo energético y más renovables, revolucionar el modelo de transporte, avanzar hacia una agricultura ecológica y evitar la deforestación del planeta recuperando zonas forestales y naturales. Esa es la agenda de trabajo, y el debate nuclear no es más que una estrategia de perdedores y una finta de quienes no quieren actuar en serio”, concluye Sánchez.


 

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