El Consejo de Gobierno aprueba los planes
de uso y gestión y de ordenación de los recursos naturales
fuente: teleprensa. 05-02-08
El Consejo de Gobierno ha aprobado los planes de uso
y gestión y de ordenación de los recursos naturales del Parque Natural
de Cabo de Gata-Níjar (Almería), que sustitu-yen a los vigentes desde
1994. La nueva planificación, elaborada con la participación de los
sectores sociales de la comarca representados en la Junta Rectora de
este espacio, recoge como principal novedad el incremento de las zonas
de máxima protección en más de 2.000 hectáreas.
El primero de estos documentos, el Plan de
Ordenación de los Recursos Naturales, de carácter indefinido, distribuye
y asigna los usos del territorio de acuerdo con los requerimientos de
conservación de los distintos ecosistemas, estableciendo un nuevo
reparto entre las zonas de máxima protección, las de regulación especial
y las de regula-ción común.
Es en las áreas de reserva o máxima protección (Zonas A) donde se
incorpora la novedad más destacada respecto a la anterior planificación,
al ampliarse de 6.954 a 9.144 hectáreas con la inclusión, entre otros
parajes, de la planicie litoral Marinas-Amoladeras, la Isleta del Moro y
Los Escullos.
Estas zonas se dividen a su vez en dos tipos: reservas terrestres (Zonas
A1) y reser-vas marinas (A2). Las primeras ocupan 6.749 hectáreas y
representan un 13,6% de la superficie total del parque. Además de los
tres parajes citados, se incluyen, entre otras áreas, los núcleos
volcánicos situados entre Cabo de Gata y Pozo de los Frailes; Majada
Redonda y Cerro del Fraile; las altiplanicies calizas de la Rellana de
San Pedro; los afloramientos de la Loma de los Yesares y Molata Blanca;
los enclaves costeros del Morrón de los Genoveses; el Cerro de los
Lobos; la formación arrecifal de Mesa Roldán, y la zona de evaporación
de las salinas de Cabo de Gata.
Por su parte, las reservas marinas (A2) abarcan los espacios marinos
mejor conser-vados, tanto en la estructura de los fondos como en sus
condiciones ecológicas: Cabo de Gata, Morrón de los Genoveses, Punta de
Loma Pelada, Punta de la Polacra, Punta Javana-Islote de San Pedro y
Punta de la Media Naranja. Su extensión es de 2.395 hectáreas (un 4,8%
la superficie total del parque).
Las denominadas zonas de regulación especial (Zonas B), con un grado de
protec-ción ambiental notable aunque no tan restrictivo como el de las
anteriores, también aumentan su extensión hasta sumar 36.365 hectáreas
(el 73,5% de la superficie total). Estas áreas incluyen suelo forestal,
cultivos cerealistas con aves esteparias, áreas agrícolas abandonadas,
playas urbanas y no urbanas y zonas marítimas no de reserva. En este
nivel se distinguen las categorías de Áreas Naturales de Interés General
(B1), con 19.438 hectáreas; Áreas Seminaturales con Usos Tradicionales
(B2), con 7.129; Áreas Litorales de Esparcimiento (B3), con 154; Playas
Urbanas (B4), con 27, y Áreas Marinas con Aprove-chamientos Primarios y
de Esparcimiento (B5), con 9.617 hectáreas.
Finalmente, el bloque de regulación común (zonas C), caracterizado por
su alto grado de intervención humana, pasa a tener 3.651 hectáreas (7,4%
de la superficie del parque). Dentro de ellas, destacan las zonas de
cultivos agrícolas (C1), con 2.831 hectá-reas; las de agricultura
intensiva bajo plástico (C2), con 551.
Completan la división del parque natural los núcleos habitados, las
áreas mineras degradadas y otras zonas transformadas (C3) y las áreas
excluidas de la zonificación ambiental (Zonas D). Estas últimas se
corresponden con los suelos urbanos y urbaniza-bles, cuyo desarrollo se
considera posible siempre que no afecte a los hábitats naturales y a las
especies que motivaron la inclusión del parque natural en la Red Natura
2000.
Para la delimitación de estas zonas, el plan ha tenido en cuenta, entre
otros crite-rios y prioridades, el mantenimiento de los procesos
ecológicos y de la diversidad genética de los recursos biológicos; la
conservación de los recursos geológicos y de los paisajes áridos y
costeros-marítimos; la garantía de calidad de los recursos hídricos, y
el adecuado desarrollo de las edificaciones e infraestructuras,
corrigiendo o minimizando su impacto sobre el medio y favoreciendo la
recuperación de las zonas afectadas. Asimismo, se señalan objetivos
orientados a facilitar las condiciones socioeconómicas que eviten el
desarraigo de las comunidades rurales y favorezcan su progreso.
Plan de Uso y Gestión
El segunde de los documentos aprobados hoy, el Plan Rector de Uso y
Gestión (PRUG), recoge un amplio conjunto de medidas para mejorar
durante los próximos ocho años la ordenación de los aprovechamientos y
las iniciativas de protección. Los principales objetivos se centran en
evitar la pérdida de suelo; frenar la desertificación; potenciar el
valor de los recursos geoculturales; promover la educación ambiental y
la investigación; fomentar prácticas agrícolas y ganaderas sostenibles;
recuperar la fauna esteparia y acuática, y preservar los fondos de la
franja marítima, con especial atención a las praderas submarinas de
posidonia.
Para alcanzar estos objetivos, se llevarán a cabo, entre otras
iniciativas, planes de regeneración de suelos afectados por procesos no
naturales de erosión hídrica; un programa de emergencia para la
actuación contra mareas contaminantes; la regulación del tráfico en
tramos del litoral de especial valor ecológico-paisajístico, como San
José y Faro de Vela Blanca; la evaluación de la potencialidad de los
aprovechamientos de moluscos terrestres; la creación de incentivos a la
plantación de especies pascícolas autóctonas; la actualización del censo
de las embarcaciones con derecho a ejercer la pesca en el ámbito del
parque natural, y el diseño y promoción de rutas cicloturísticas.
El Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, declarado espacio protegido en
1987 y Zona de Especial Protección para las Aves desde 1989, forma parte
de la Red Natura 2000 y también está catalogado por la Unesco como
Reserva de la Biosfera (1997). Con una extensión de 37.500 hectáreas
terrestres y 12.012 marinas, su superficie se reparte entre los términos
municipales de Almería, Carboneras y Níjar.
Cabo de Gata-Níjar destaca por su carácter semiárido y por albergar los
63 kilóme-tros de costa mejor conservados del litoral mediterráneo
andaluz. Las peculiaridades ecológicas y paisajísticas del territorio
también están marcadas por la naturaleza de los sustratos volcánicos que
lo configuran.
El medio marino acoge las praderas más occidentales de Posidonia
oceanica en el Mediterráneo, mientras que en las zonas terrestres
destaca la presencia de las denomina-das artineras, comunidades
vegetales que constituyen un ecosistema semiárido cuya distribución
mundial se restringe, exclusivamente, a la zona del litoral almeriense y
a algunos enclaves granadinos y murcianos.
En cuanto a sus infraestructuras de uso público, el Parque Natural de
Cabo de Ga-ta-Níjar cuenta con un centro de visitantes, seis puntos de
información, 16 senderos señalizados (81 km), seis miradores, cinco
observatorios de aves, un área de acampada, un aula de naturaleza, un
aula del mar y un jardín botánico, entre otros recursos.